Puerto Rico

¿Cómo llegaron las Siervas de María, Ministras de los Enfermos, a Puerto Rico?

Había ya tres fundaciones en Cuba, cuando la Madre Soledad Torres obtiene los permisos para enviar Hermanas por primera vez a Puerto Rico. En la expedición que llegaron las ocho Hermanas fundadoras también iban otras doce para aumentar las comunidades ya existents en Cuba. Puerto Rico fue la Segunda nación que recibió a las Siervas de María en ultramar.

San Juan: El día 5 de enero de 1887 las Siervas de María desembarcaron en el muelle de San Juan, procedentes de España, enviadas por Madre Soledad Torres. Fue la última fundación de Madre Soledad en ultramar, pues en ese mismo año muere el 11 de octubre. Esta fundación se llevó a efecto a petición del Excmo. Señor Obispo, Monseñor Antonio Puig. Las Siervas se hacen cargo del Hospital de mujeres que entonces existía. Hoy día rige como Casa de Salud para mujeres en recuperación.

Ponce: La Rvdma. Madre General Josefa Díaz tenía muchos deseos de fundar en esta ciudad y gracias al Párroco, Padre Leoncio García, se llevó a cabo el deseo de la Madre. Las Hermanas fueron recibidas por la Junta de Damas que costeaban un Hospital – Asilo. Con gusto se encargaron del Asilo, tomándoles la gente gran afecto. El día 15 de octubre de 1909 dejaron el Hospital y se dedicaron al cuidado de los enfermos en sus domicilios, reafirmando con ello el carisma misión que les había legado Santa María Soledad.

Mayagüez: Las Siervas de María llegan a esta ciudad, llamada la “sultana del oeste”, el día 15 de septiembre de 1897. Con la aprobación de la Rvdma. Madre General Josefa Díaz y la autorización del Señor Obispo, Monseñor Toribio Minguella, se llevó a cabo esta fundación, accediendo con gusto a las muchas instancias de la señora Mercedes Segarra de Soto, esposa del Gobernador Militar Don Julio Soto. Fueron cuatro las fundadoras, que con espíritu caritativo han esparcido la obra apostólica en esta cuidad.

Gurabo: La Divina Providencia quiso que el Señor Arzobispo de San Juan, Monseñor Davis, animara a Madre Soledad Sanjurjo, entonces Superiora Provincial, a fundar otra casa en su jurisdicción. Escogieron la ciudad de Caguas y con la aprobación de la Superiora General, Madre Cándida Erroz, se llevó a cabo esta fundación el 3 de septiembre de 1961. Fueron ocho las fundadoras. Esta Comunidad más tarde se trasladó al barrio Navarro de Gurabo, donde les fue donado un terreno para la construcción de su nueva casa. Actualmente en esta casa reside la Curia Provincial, aunque, la fundación de la Provincia de Antillas data desde el 1913.

Aibonito: Con el deseo de fundar otra casa en Puerto Rico, la Madre Provincial Soledad Sanjurjo, llena del celo de la gloria de Dios, acompañada de algunas Hermanas se pusieron en camino hacia Aibonito. Dos bienhechores les donaron el terreno para construir su casa. Siendo aceptada la fundación por el Gobierno General y con la licencia del Señor Obispo, Monseñor Luis Aponte Martínez, ésta tuvo lugar el 26 de febrero de 1964.

Arecibo: La hora de Dios llegó para esta fundación el día 1º de junio de 1974, siendo Madre Magdalena López de Dicastillo, Superiora Provincial. Con la aprobación de la Superiora General, Madre Bernarda Ruiz de la Prada, y la autorización del Señor Obispo de la diócesis, Monseñor Miguel Rodríguez, CSR (q.e.p.d.), se instalaron las Hermanas en esta ciudad donde son muy apreciadas por todos y donde extienden su servicio de caridad a pueblos limítrofes.

¿Cómo se lleva a cabo el Carisma Misión en Puerto Rico?

“Estuve enfermo y me visitaste”. Lema y consigna de nuestro Instituto, que nos mueve a dedicarnos al cuidado gratuito y esmerado a los enfermos, sin importar raza, religión, condición social, edad, tipo de enfermedad, etc. Dado que nuestro carisma es preferentemente el cuidado a los enfermos en sus propios domicilios de noche, en todas las casas de nuestra Provincia de Las Antillas se ejerce en esta característica que es propia de nuestro Instituto. Sin embargo, no nos limitamos a esta forma, sino que ejercemos nuestro servicio de caridad donde se encuentre el enfermo, ya sea en asistencia nocturna a enfermos particulares en clínicas y hospitales, en servicios ambulatorios en nuestras casas, en visitas domiciliarias durante el día, etc.

En San Juan tenemos una Casa de Salud para mujeres, donde son atendidas por las Hermanas día y noche durante su etapa de recuperación, después de haber sido dada de alta del hospital.

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