Obras de Apostolado

Puerto Rico: Casa de Salud, San Juan (Antiguo Hospital de la Concepción)

Un poco de historia: Fue el primer hospital fundado en Puerto Rico en 1524 por don Pedro de Herrera, cuando no se habían echado aun los cimientos de la Fortaleza. En 1541, Francisco Juancho de Luyando, rico vizcaíno y alcalde mayor de la ciudad, fundó su capellanía. Con el dinero que entraba edificaron la Capilla. Una vez construida, se estableció en ella la Cofradía de Nuestra Señora de la Concepción, cuyas constituciones se perdieron en el saqueo de quema de la ciudad por las tropas holandesas en el año 1625. El edificio sufrió graves daños los cuales fueron reparado por el capitán de Infantería García de Torres, quien por orden del rey don Felipe IV se vio precisado a derribar la ermita de Santa Catalina por quedar fuera de los muros de la ciudad y edificó la de este hospital sobre la misma muralla en sustitución de la que había sido destruida por los holandeses.

Los beatos Carlos Spínola, madrileño de treinta años de edad, y el hermano siciliano Jerónimo de Angelis, partieron de Lisboa en abril de 1596 hacia Japón. Desviados por un sinnúmero de dificultades tuvieron que volver desde San Salvador de Bahía, en el Brasil, a San Juan de Puerto Rico, llegando el 25 de marzo de 1597. Se hospedaron en dicho Hospital de la Concepción. Fueron a misionar por la Isla ( Coamo, San Germán y Arecibo) y luego de varios meses, embarcaron para proseguir su viaje a Japón, donde fueron martirizados.

A dicho Hospital, Fray Pedro de la Concepción Urtiaga, mexicano, trasladó la escuela de Gramática de la Catedral con intenciones de fundar el Seminario Conciliar. Al no poder fundar el seminario, pasó a ser una cárcel de los reos del Tribunal Eclesiástico. A mediados del siglo XVIII, no se asistían enfermos en dicho lugar, pero un sacristán cuidaba de la capilla, que guardaba un magnífico crucifijo del siglo XVII y una media luna de plata al pie de la imagen de la Inmaculada Concepción. Las celdas sirvieron de albergue a los franciscanos misioneros que iban de paso al Colegio de San Fernando en México y que de allí irían a fundar las famosas misiones de California.

El Beato Fray Junípero Serra, mallorquín de 36 años de edad, cuya fiesta se celebra el 20 de octubre, estuvo alojado en el Hospital de la Concepción por unos días, en lo que salía, el 18 de octubre de 1749, la nave “Nuestra Señora de Guadalupe”, aprovechando esos días para misionar la ciudad. En San Juan, tuvo su primera experiencia misionera en e Nuevo Mundo.

El Obispo Jiménez Pérez edificó con sus propios recursos un nuevo Hospital de la Concepción para los pobres de la ciudad en la calle San Sebastián, ya que las fortificaciones no permitían el ensanche del antiguo edificio junto a la Fortaleza.

Cedido para Hospital Militar, nunca lo devolvieron las autoridades a los pobres para quien había sido hecho. Quedó el primitivo Hospital dedicado a mujeres pobres. Así lo encontraron las Siervas de María Ministras de los Enfermos, cuando llegaron a Puerto Rico el 5 de enero de 1887 a establecerse en él. La llegada de las Hermanas salvó el hospital y la ermita de su decadencia infundiéndole vida nueva con su sistema de cuidar a los enfermos, y su amor a la Virgen María. Ente el 1929 y 1930 se hicieron las obras de ensanche que hoy se contemplan. En 1953, se añadió al Hospital y a la Casa Convento de las Hermanas un tercer piso.

En la actualidad: El antiguo Hospital de la Concepción, opera como Casa de Salud en la cual se reciben féminas para convalecencia o recuperación. En ella se les ofrece albergue, atención enfermerística día y noche, y terapéutica según las necesidades de la paciente, por un período de treinta días. Se rige bajo los estatutos del Departamento de Salud Pública de Puerto Rico. La Casa de Salud está ubicada en el Viejo San Juan y tiene una vista hermosa de la bahía que solo ello, ya es motivo de descanso para nuestros visitantes.

República Dominicana: Dispensario Santa Maria Soledad, La Vega

En diversas ocasiones La Superiora General había manifestado que se instalara un dispensario en la Comunidad de La Vega, ya que desde que fundamos el día 15 de agosto de 1964 en esta ciudad los enfermos venían a la portería para que les pusiéramos inyecciones y se les hicieran curas. Cada año aumentaban las visitas a la portería con este fin, llegándose a atender hasta 125 enfermos en el año 1981. Para este año Madre Provincial Clotilde Cuevas dio las indicaciones a la Superiora de la Comunidad Madre Cecilia Gutiérrez para que se fueran haciendo los arreglos en un local provisional para poner a funcionar un dispensario.

Orígenes: En una pequeña sala de visitas y una habitación contigua dio comienzo el dispensario con servicio de consultas médicas y administración de medicamentos y curaciones. El día 1˚ de mayo de 1982 se inauguró con una bendición por parte del Rvdo. Padre Felipe Fernández, Párroco de San Agustín.

Pronto el pueblo de La Vega se hizo solidario con la obra y comenzaron a llegar donaciones e incluso distintos profesionales de la salud ofrecieron sus servicios para colaborar con la obra. De aquí que una obra que comenzó en un reducido espacio, pronto comenzó a ver los atisbos de su continuidad con un espacio adecuado.

Nuevo local: Como los enfermos pobres que iban en busca de auxilio seguían aumentando nos vimos precisadas construir un local adecuado. Se hicieron las gestiones pertinentes para lograr la meta con la ayuda material que se precisaba. Gracias a Dios y a la ayuda de personas generosas, pronto se comenzó a levantar la obra de un dispensario al lado de nuestro convento lo suficientemente espacioso para atender con toda solicitud a tantos enfermos que acudían diariamente. El día 2 de enero de 1983 quedaron iniciados los trabajos de la construcción. Este día se celebró una Eucaristía presidida por S.E.R. Mons. Juan Antonio Flores, Obispo de la diócesis acompañado del Rvdo Padre Felipe Fernández.

El día 5 de junio del mismo año tuvo lugar la bendición del nuevo dispensario para regocijo de todos. De igual modo en esta ocasión se celebró una Eucaristía de bendición y acción de gracias, presidida por S.E.R. Monseñor Juan Antonio Flores. Al día siguiente ya estaba ofreciendo los servicios de consultas médicas, laboratorio y farmacia a todos los pobres que se acercaban a pedir auxilio en sus dolores. Ese año se atendieron 4,182 en solo los seis meses de funcionamiento en el nuevo local. Los médicos comenzaron ofreciendo sus servicios gratuitamente, pero luego se hizo un acuerdo con Salud Pública que costeó sus sueldos.

Desde aquel 1˚ de mayo de 1982, son muchas las personas que se han acercado a nuestro centro en busca de ayuda material y espiritual, pues a la vez que procuramos curar sus enfermedades físicas, procuramos ayudarles espiritualmente para que también ellos en medio de sus sufrimientos y carencias puedan descubrir al Dios que les ama infinitamente.

¿Cómo funciona el dispensario? Se trabaja en dos turnos: de 8:00 a 12:00 a.m. y de 2:00 a 5:00 p.m. En la mañana antes de comenzar las consultas las Hermanas les ofrecen una sencilla exhortación que les ayude y anime a ser mejor cristianos y personas. Por la tarde media hora antes de comenzar se reza el santo rosario, para empezar la labor en compañía de Jesús y María. En ambos turnos trabajan cuatro médicos, incluyendo las especialidades de pediatría, ginecología y cardiología. Tres bionalistas ofrecen los servicios de análisis médicos según prescritos por los médicos. Se cuenta con el servicio también de una enfermera y tres Siervas de María que son enfermeras también. Una Sierva de María se dedica al cuidado pastoral de los enfermos y familiares que acuden al dispensario. Se les provee de los medicamentos prescritos por los médicos, además de curaciones, hidratación e infusiones intravenosas, nebulizaciones, aplicación de medicamentos intramusculares, etc.

Las mujeres embarazadas reciben cuidados prenatales, proveyéndoles de los medicamentos y vitaminas necesarios y los niños desnutridos alimentación especial.

¿De dónde se adquieren los medicamentos? A los pacientes se les pide una cuota mínima y se reciben donaciones de distintas instituciones benéficas. Ciertamente que vemos la Providencia de Dios que se manifiesta de muchas formas para que tantos pobres puedan recibir un servicio de caridad con toda la excelencia de profesionales que hacen de su trabajo un campo de apostolado para cuidar el alma a la vez que se cuida el cuerpo. Ver fotos…

Pastoral de la Salud en Puerto Plata, República Dominicana

¿Qué es la Pastoral de la Salud? La Pastoral de la Salud es una pastoral humanizadora y evangelizadora que hace presentes los gestos y palabras de Jesús misericordioso e infunde consuelo y esperanza a los que sufren; una pastoral que anuncia al Dios de la Vida, que promueve la justicia y la defensa de los derechos de los más débiles, de los enfermos; que compromete a toda la comunidad cristiana en un trabajo organizado y estructurado dentro de la pastoral de conjunto. Tiene su fundamento en la preferencia de Jesús por los pobres y enfermos: “Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.” (Mt 4,23)

Nuestras hermanas de la comunidad de Puerto Plata realizan una gran labor como coordinadora de esta pastoral en esta Diócesis hace ya doce años.

Un poco de historia: En el año 2000, a los tres años de erigirse la Diócesis de Puerto Plata, S. E. R. Monseñor Nicanor Peña en varias ocasiones solicitó a la superiora de esta Comunidad que le permitiera a una de las hermanas coordinar esta pastoral por estar directamente asociada con nuestro carisma y ministerio. Madre Ana Gil, Superiora entonces de la comunidad y con el visto bueno de las Superioras mayores, dispuso que Sor Blanca Ortiz asumiera esta responsabilidad dando así respuesta a una petición que la Iglesia hacía a la comunidad a favor de los enfermos de esta Diócesis. Sor Blanca se reunió con el sacerdote nombrado como asesor de dicha pastoral y fueron anotando ideas y sugerencias para ver cómo se ponían por obra. Localizar personas que quisieran trabajar con los enfermos, preparándolas para el trabajo, infundirle el espíritu y el carisma. El día 8 de enero del 2000 se reunieron con el Sr. Obispo y con las personas que cada párroco había elegido para comenzar el trabajo a favor de los enfermos.

Centro de medicamentos San Felipe Apóstol: Una de las carencias que más afectaban a la población pobre del territorio era la falta de medicamentos por el alto costo de los mismos. A este fin se creó el Centro de Medicamentos San Felipe Apóstol donde los pobres pueden obtener sus medicamentos a bajo precio. En el mismo también se ofrece el servicio de ginecología semanal. Contamos con la ayuda de un médico internista norteamericano, el doctor Claude Luvis, que nos visita cada dos meses para atender a pacientes afectados con problemas de diabetes e hipertensión. Durante estas consultas se realizan pruebas de glicemia y se donan los medicamentos recetados.

Además el Centro Diocesano es el auspiciador de operativos médicos, donde grupos de médicos de distintas especialidades ofrecen sus servicios gratuitos a los pobres enfermos que son atendidos con exquisita caridad tanto en el Centro como en distintas comunidades rurales. Con la atención médica, de la que se benefician miles de enfermos, reciben los medicamentos gratuitos durante estos operativos.

Como institución de ayuda gestionamos donaciones de medicinas, equipos médicos, ropa de cama, material gastable, que distribuimos en hospitales, policlínicas, centros penitenciarios y centros de ayuda (hogares de ancianos y niños, albergues, apoyo a pacientes con VIH/Sida, etc.), de la provincia de Puerto Plata. En ocasiones, también distribuimos a diferentes hospitales del país. También se facilita a modo de préstamo equipos médicos, tales como camas de hospital, sillas de ruedas, bastones, muletas, andadores, sillas de baño, inodoros portátiles, sillones reclinables, que son utilizados por enfermos que no podrían adquirirlos con sus propios recursos.

Debido a la elevada tasa de inmigración haitiana, se asiste con operativos médicos en bateyes, donde se concentra esta población con graves problemas sanitarios y precariedad, mejorando sus estándares de vida y salud. Además les donamos medicamentos y material gastable a los centros de salud de dichos bateyes y les ayudamos con materiales escolares para sus escuelas y con ropa. En el centro hay una capilla, donde se ofrecen jornadas de oración, adoración al Santísimo, Celebración Eucarística, etc.

Otros servicios: La Pastoral administra el Patronato Manos Unidas contra el Cáncer, como cobertura abierta para aliviar el dolor de estos enfermos ofreciéndoles medicamentos, orientación y tratamientos de quimioterapia, sin que tengan que pasar por el inconveniente de trasladarse a otras provincias lejanas.

En el hospital público Ricardo Limardo iniciamos la unidad de hemodiálisis, que ha sido una gran bendición para estos pacientes que requieren estos servicios, pues igual que los pacientes de cáncer tenían que viajar a otras ciudades muy distantes a recibir los tratamientos. Cada día son atendidos alrededor de 28 pacientes que reciben, además de sus tratamientos, un trato muy humanizado y cercano. Ellos expresan que ahí se sienten como en una familia.

También las Voluntarias acuden al hospital público para brindarles a los enfermos tanto cuidados físicos como espirituales, y en el mismo cada domingo se celebra la eucaristía o una paraliturgia para que puedan participar todos los que deseen acercarse al Señor. Ver fotos…

Haití: Dispensario “Saint Malachy” en Port Margot

La petición de fundación de las Siervas de María Ministras de los Enfermos en el año 2008 fue específicamente para hacerse cargo de un Dispensario médico parroquial. Las religiosas que lo atendían tuvieron que dejar sus funciones por falta de personal y el mismo seguía laborando administrado por el Párroco de Sainte Marguerite. Desde que llegamos a la Parroquia nos hicimos cargo de la atención enfermerística y administración del Dispensario. Gracias a Dios, la planta física se ha ido acondicionando y se vislumbra un crecimiento en los servicios que puedan ser brindados en el mismo.

En la actualidad, el dispensario ofrece servicios de consulta médica, laboratorio clínico y farmacia diariamente y servicio dental tres días a la semana. A los enfermos que pueden se les pide una cuota mínima que se utiliza para pagar los sueldos de varios empleados, el gasto de combustible, reactivos de laboratorio y medicamentos. Como se puede apreciar muchos gastos para el pobre ingreso que pueden aportar los pacientes. Por eso el sostenimiento mayor proviene de donaciones que acogemos con gozo de generosos benefactores de la obra. Los sueldos del médico y dentista los dona la Parroquia Santa Margarita de Indiana, USA.

Aunque el servicio es diurno, de existir emergencias, se les atiende con toda caridad, pues el hospital más cercano a la población está distante y los medios de transportación escasos. Durante las epidemias el servicio se ofrece las 24 horas del día y el dispensario se convierte en un pequeño hospital que acoge en su pobre planta física a todos los que llegan, aunque cuentan con poco espacio. Se improvisan las salas de hospitalización en la sala de hidratación y de espera.

Otros servicios: Además de esta obra de apostolado, las Hermanas al finalizar las labores diarias del dispensario varios días a la semana visitan en sus propios hogares a los enfermos que no pueden llegar al dispensario porque se les dificulta caminar o la pobreza extrema se los impide. Les llevan los medicamentos que necesitan y alimentos de ser necesario.

Por otro lado, también se colabora en la educación pagando las matrículas de varios niños y jóvenes para que puedan estudiar. Los fondos son donados por bienhechores. También en las tres escuelas parroquiales con la ayuda generosa del Movimiento de Retiros Juan XXIII de Puerto Rico proveen la alimentación a los más de dos mil niños que estudian en ellas.

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