Novena

Novenario a la Sierva de Dios Madre Soledad Sanjurjo Santos,

Sierva de María

Primer Día

Santa María, Madre de Dios, tú enseñaste a tu Sierva Madre Soledad Sanjurjo a vivir escondida en Dios y ella nos recomendó que “lo que hacemos lo tenemos que hacer en presencia de Dios; que lo que pensamos lo tenemos que pensar delante de Dios, y que lo hacemos y lo que decimos debemos hacerlo con mucha caridad pues Dios sabe lo que pensamos, lo que hacemos y lo que decimos”, te pido humildemente que aumentes mi Fe, para que yo aprenda, cada día más, a darme cuenta de que Dios, ahora y siempre, está aquí, a mi lado. Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Segundo Día

Santa María, Salud de los Enfermos, tú que concediste a Madre Soledad Sanjurjo la gracia de saber esperar en Dios, y la de saber enseñarnos a “…esperar con paz la hora marcada en el reloj de la Divina Providencia para cada cosa.”, derrama sobre mí la virtud de la esperanza, para que pueda enfrentar mis penas y mis dolores con la alegría del que espera en el Señor. Sí, fuerte, sí, triunfante, enséñame a esperar en el Señor. Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Tercer Día

Santa María, Madre del Amor Hermoso, tú que supiste llenar con la caridad toda la vida de Madre Soledad Sanjurjo, que a sus hermanas decía “…Si vas a cocinar, si vas a fregar, hacerlo bien; en tu interior vas a decir: Todo por amor a Dios. Lo que se hace por Dios, se hace bien y por amor…” Que en este día yo sepa descubrir en cada ser humano un hijo de Dios y que hoy: en mi casa, en mi familia, en la calle, en el trabajo, me preocupe más por dar que por recibir. Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Cuarto Día

Santa María, Virgen Prudentísima, que supiste proteger a Madre Soledad Sanjurjo dotándole de una especial prudencia para afrontar los problemas con exquisita caridad y justicia, tratando de no herir a nadie, sólo buscando el mayor bien posible para todos, llena mi alma con esa misma ecuanimidad para ser entre mis hermanos y hermanas un oasis de paz, un escucha atento de sus tribulaciones y un compañero en la ruta de ser cada día mejores discípulos de Jesús. Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Quinto Día

Santa María, Espejo de Justicia, que adornaste el alma de Madre Soledad Sanjurjo con el perfume de la justa conciencia, manifestando siempre gran comprensión con todas sus Hermanas, considerando la debilidad humana, sin aprobar el mal. Reprendiendo con mucho comedimiento en sus palabras y siempre dispuesta a escuchar las excusas y perdonar cuando la persona se mostraba arrepentida, haz llegar a mí en este día toda la inspiración que necesito para ser más justo con mi familia, con mis hermanos, con mis subalternos, con mis superiores, con mis amigos y con mis enemigos. Te lo pido por Jesucristo, que nos hizo conocer vivamente nuestra imposibilidad de arrojar contra nadie la primera piedra. Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Sexto Día

Santa María, Virgen Providente, que diste a Madre Soledad Sanjurjo la fuerza para soportar todo género de adversidades, padecimientos físicos y morales, con confianza y seguridad plena en Dios y que fue un ejemplo sobre todo en los últimos años de su vida sufriendo todo sin dejarse abatir ni desanimar, abandonada en los brazos del Padre y confiando totalmente en Él, alcánzame hoy y todos los demás días de mi vida la fortaleza que necesite para recibir todo lo que me suceda, con la alegría serena del que sabe que todo lo que pasa, pase lo que pase, pasa para el bien personal. Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Séptimo Día

Santa María, Consuelo de los Afligidos, que enseñaste a tu sierva Soledad Sanjurjo Santos a descubrir el gozo de la sencillez en el vestir, en el comer, en el vivir, haciendo hincapié en que la pobreza religiosa no era resignarse a la imposición por las circunstancias a vivir pobremente, sino en querer vivir la pobreza por amor a Cristo y por imitarle a Él, que no tenía ni donde reclinar la cabeza: dame el valor de no gastar mi dinero en el vicio y en lujos innecesarios y permíteme ahorrar para proteger a mi familia y en tener para dar a los más necesitados, bendiciéndote por cuanto tu Amor me concede. Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Octavo Día

Santa María, Madre Castísima, que escuchaste siempre las oraciones de Madre Soledad Sanjurjo pidiéndote que ayudaras a ella y a su Congregación superar todos los peligros que dificultaran su amor afectivo y efectivo a Nuestro Señor, encomendándose a San José y a su Ángel de la Guarda para conservarse puras en la presencia de Dios, danos la virtud de saber moderar nuestros apetitos y ofrecer nuestra castidad como una prueba de valentía en ofrenda al verdadero Amor. Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Noveno Día

Santa María, Reina de todos los Santos, Tú que acompañaste el avanzar de Madre Soledad Sanjurjo y siguiendo tus huellas llegó a ser un ejemplo de aceptación, libre y responsable a la llamada divina, practicando la obediencia con absoluta disponibilidad, con amor, y por amor a Dios y a los superiores, demostrando con su vida y sus hechos que acataba los mandatos y órdenes recibidas por muy dolorosas que fueran, sin quejas ni murmuraciones, porque veía en todo la voluntad de Dios, ayúdame a desterrar de mi vida todo tipo de queja, y ayúdame a someterme, en las vicisitudes del diario cumplimiento de mis deberes como hijo, como padre, como hermano, como superior y como subalterno, detrás de todas las dificultades, el divino destello de la voluntad de Dios. Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

De conformidad con los decretos del Papa Urbano VIII, declaramos que en nada se pretende prevenir el juicio de la autoridad eclesiástica, y que esta oración no tiene finalidad alguna de culto público.

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