Fraternidad – Hijos Laicos

Fraternidad de Hijos e Hijas Laicos de Santa María Soledad Torres Acosta

Preámbulo: “Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito” (Lc 10,21).

Con nuestra sincera acción de gracias al Señor que por su Espíritu ha inspirado esta obra, presentamos la Fraternidad de Hijos e Hijas Laicos de Santa María Soledad Torres Acosta en nuestra Provincia de Las Antillas. Una obra con la que nuestro Instituto responde a las propuestas de la Iglesia en Vida Consagrada número 54:

“Uno de los frutos de la doctrina de la Iglesia como comunión en estos últimos años ha sido la toma de conciencia de que sus diversos miembros pueden y deben aunar esfuerzos, en actitud de colaboración e intercambio de dones, con el fin de participar más eficazmente en la misión eclesial. De este modo, se contribuye a presentar una imagen más articulada y completa de la Iglesia, a la vez que resulta más fácil dar respuestas a los grandes retos de nuestro tiempo, con la aportación coral de los diferentes dones. […] Debido a las nuevas situaciones, no pocos institutos han llegado a la convicción de que su carisma puede ser compartido con los laicos. Éstos son invitados por tanto a participar de manera más intensa en la espiritualidad y en la misión del Instituto mismo. En continuidad con las experiencias históricas de las diversas Órdenes seculares o Terceras Órdenes, se puede decir que se ha comenzado un nuevo capítulo, rico de esperanzas, en la historia de las relaciones entre las personas consagradas y el laicado.”

Y en el número 31 de Caminar desde Cristo, donde leemos: “La comunión experimentada entre los consagrados lleva a la apertura más grande todavía con los otros miembros de la Iglesia. El mandamiento de amarse los unos a los otros, ejercitado en el interior de la comunidad, pide ser trasladado del plano personal al de las diferentes realidades eclesiales. Sólo en una eclesiología integral, donde las diversas vocaciones son acogidas en el interior del único Pueblo de convocados, la vocación a la vida consagrada puede encontrar su específica identidad de signo y de testimonio. Hoy se descubre cada vez más el hecho de que los carismas de los fundadores y de las fundadoras, habiendo surgido para el bien de todos, deben ser de nuevo puestos en el centro de la misma Iglesia, abiertos a la comunión y a la participación de todos los miembros del Pueblo de Dios.

En esta línea podemos constatar que ya se está estableciendo un nuevo tipo de comunión y de colaboración en el interior de las diversas vocaciones y estados de vida, sobre todo entre consagrados y laicos…..”

En nuestra Provincia de Antillas se acogió con entusiasmo la propuesta de nuestro Capítulo General de 1996 y en el 2001 nació el primer grupo, modelo y reflejo de lo que se iría organizando más adelante. La propuesta, más alentadora aún, del Capítulo General de 2002 sirvió de abono para que aquella pequeña semilla germinara en frutos sabrosos de los que muchos han gustado, siendo canales de la gracia de Dios para los enfermos, los mismos Hijos e Hijas Laicos y nuestro Instituto en general.

El nacimiento de cada grupo ha tenido sus características particulares, pero todos con un solo propósito: la entrega generosa y alegre en el servicio de los hermanos necesitados de asistencia y caridad. Ello ha sido un testimonio elocuente que sirve de puente para que el Señor siga llamando a otros y que respondan con firmeza.

Hoy, nuestra Provincia, ve con gozo que hay un grupo de Hijos Laicos en casi todas las comunidades. Y el granito de mostaza va extendiendo sus ramas a muchas parroquias que se han visto beneficiadas con la formación de estos grupos tanto en Puerto Rico, como en República Dominicana y Cuba. Y las ramas del árbol se han extendido de tal manera que también quiere florecer en una antigua ciudad donde moraban las Siervas de María, Cienfuegos, Cuba.

No cabe duda que la acción del Espíritu Santo se ha visto muy patente en estos años de establecimiento del Voluntariado y es Él quien dará firmeza y continuidad a la obra como un día la dio a la obra de Santa María Soledad en el Instituto de las Siervas de María Ministras de los Enfermos.

Cabe destacar que los grupos seglares comenzaron siendo grupos de voluntarios, bajo el nombre de Voluntariado de la Obra Apostólico Social de Santa María Soledad Torres Acosta. No obstante, la congregación al ver el fruto apostólico de estos grupos propuso su aprobación a la Sagrada Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica y fueron reconocidos como Fraternidad de Hijos e Hijas Laicos de Santa María Soledad Torres Acosta, obra propia del Instituto el 21 de noviembre de 2010.

Cuba

Camagüey: En Camagüey, Cuba, se formó el primer grupo del Voluntariado en nuestra Provincia el año 2001. El grupo comenzó con sólo cinco miembros. Su labor se destinaba a visitar los enfermos y prestarles pequeños servicios. La Hermana asistente, que fue la iniciadora, visitaba los enfermos y se los asignaba a cada uno según sus posibilidades. En poco tiempo el grupo fue reconocido tanto por los sacerdotes como por la misma gente y los llamaban directamente para que fueran a auxiliar espiritualmente a algún moribundo. Se referían a ellos como “los voluntarios de las monjitas”.

Gracias a Dios, el grupo fue solidificándose en la espiritualidad y la misión, y su testimonio de vida fue atrayendo a nuevos miembros, de este modo su acción apostólica también fue en aumento. En la actualidad es un numeroso grupo, contando con varios jóvenes con una entrega y dinamismo admirables.

La Habana: También en Cuba nació el segundo grupo de Hijos Laicos específicamente en la casa de La Habana. Fue una respuesta de varios seglares que colaboran con las Hermanas en la catequesis que se concretó en doce laicos que se sintieron llamados a comenzar el Voluntariado en esta comunidad. El grupo se fue consolidando y guiados por el material recibido: Guía de Trabajo y Oracional, se dio inicio a la obra en la Eucaristía del 13 de mayo de 2003.

La formación del grupo ha incluido sobretodo la parte espiritual: retiro mensual, visitas al Santísimo, adoración al Santísimo expuesto, rezo de la Liturgia de las Horas. En la actualidad una veintena de miembros trabajan con entusiasmo ayudando a los enfermos en sus hogares y participan de la vida espiritual del Instituto. Es digno de mención que dos miembros jóvenes ingresaron uno en el seminario diocesano y otro con los Hermanos de San Juan de Dios.

El primer llamado fructificó y el grupo se vio feliz de la aprobación por la Iglesia y ya se comprometieron a trabajar en la Fraternidad con el mismo entusiasmo y ardor que les caracterizó desde el principio.

Holguín: Con alegría vimos el comienzo del tercer grupo de los Hijos Laicos en Cuba y octavo en la Provincia. La Madre Superiora de esta comunidad en el 2004 fue quien dio los primeros pasos en la formación de este grupo. Ella había visto los hermosos frutos que se iban recogiendo en la comunidad de La Habana con el Voluntariado y creyó firmemente que sería también de mucho fruto en Holguín. En la formación del grupo contó con la fiel ayuda de los sacerdotes de la Parroquia. En la solemnidad de nuestra Santa Fundadora, 11 de octubre de 2005, con gran gozo para la Parroquia, la comunidad y ellos mismos comenzaron su andadura como voluntarios en una solemne Eucaristía celebrada en la Parroquia San José.

Matanzas: Con gran entusiasmo la iniciadora del primer grupo del voluntariado en Camagüey se dio a la obra de comenzar un grupo en Matanzas. El año 2007 comenzó a funcionar como Voluntariado y siguió creciendo y consolidando su llamado, de modo que forma ya un grupo de la Fraternidad con gran entrega en el ministerio con los enfermos. La mayoría de ellos son Ministros de la Eucaristía y junto a su apoyo espiritual a los enfermos brindan el material en lo que puedan servirles. Muestran interés en formarse mejor para ejercer su ministerio con mayor eficacia dentro de sus posibilidades.

Cienfuegos: Cuba fue el primer país en América que conoció el ministerio de las Siervas de María Ministras de los Enfermos. Allí fueron enviadas las Hermanas por nuestra Fundadora Santa María Soledad Torres Acosta y entre las numerosas casas que había en el país, algunas dejaron huellas imborrables en la memoria de los ciudadanos. Una de ellas fue la de Cienfuegos donde ser conserva la Capilla que fuera de nuestras Hermanas como Parroquia dedicada a nuestra Santa Fundadora. También el carisma sigue vivo en algunos seglares que al enterarse de la existencia del Voluntariado de Santa María Soledad pidieron a la Madre Provincial poder formar un grupo en su parroquia. Gustosa la Madre Provincial Pilar Alvarado concedió el permiso encargando a la Coordinadora del grupo de La Habana que varias veces al año se traslade a Cienfuegos por unos días para el seguimiento y formación del grupo. Gracias a Dios, el numeroso grupo continúa muy activo en la pastoral con los enfermos y ya la mayoría han hecho su compromiso en la Fraternidad de Hijos e Hijas Laicos.

Puerto Rico

Ponce: En Ponce se inició el tercer grupo del voluntariado en la Provincia y primero en Puerto Rico. Nuestras Hermanas pronto encontraron personas disponibles, pues son muchos los seglares que desean interiormente una vida de mayor entrega en el servicio de Dios. Desde el principio establecieron comunicación sobre el proyecto con el capellán de la comunidad, Rvdo. Padre Eduardo Torres, quien lo acogió con mucho interés y fue de gran ayuda en el inicio del grupo. Después de varias reuniones de preparación, el día 16 de agosto de 2003 tuvo lugar la Misa de envío, presidida por el Padre Eduardo, en la que 15 laicos recibieron la identificación.

La formación que se les provee consiste en retiros, reuniones de grupo y formación en la espiritualidad y carisma de las Siervas de María. En la actualidad continúan con entusiasmo en la labor apostólica a la que se han sentido llamados.

Gurabo: El nacimiento del quinto grupo del Voluntariado en la Provincia fue de manera especial. A esta comunidad llegó el año 2003 como Superiora Madre Rosa Fernández, quien procedía de la casa de Santo Domingo, donde había visto palpable el bien que reportaba el voluntariado tanto para los integrantes como para los enfermos beneficiados de sus servicios y para la comunidad. Pensaba ella cómo podría impulsar la formación del grupo, cuando en una llamada al Padre Ángel Molina, párroco de San José de Gurabo, éste comunicó su deseo de que sus Ministros de la Eucaristía fueran formados en una espiritualidad que les ayudara a acompañar mejor a los enfermos a quienes llevaban la comunión. Fue una comunicación de pensamientos providencial. Enseguida pusieron una fecha para reunirse y planificar el asunto.

Al proyecto se unieron varios Ministros de esta Parroquia, pero también algunos seglares que asistían diariamente a nuestra Eucaristía. Después de la debida preparación se decidió la iniciación del Voluntariado en la Eucaristía solemne del 8 de mayo de 2004, festividad de nuestra patrona, la Virgen de la Salud. Los miembros del grupo continúan con un ardor que enfervoriza y parte de ellos ya se han comprometido en la Fraternidad de Hijos e Hijas Laicos. Como formación participan de clases impartidas por el Rvdo. Padre Félix Núñez; hacen medio día de retiro al mes; se reúnen periódicamente para el estudio de la Regla de Vida y Estatutos, revisar y planificar el trabajo; frecuentan los sacramentos, muchos de ellos participan diariamente de la Eucaristía y rezo de Laudes, juntamente con las Hermanas.

Aibonito: En nuestra casa de Aibonito se reunió un pequeño grupo de laicos con el fin de comenzar el Voluntariado el día 30 de octubre de 2004. Fue el sexto grupo en organizarse en la Provincia. Un grupo de ocho personas comenzaron a formarse en la espiritualidad de nuestro Instituto y a trabajar con entusiasmo. Se dedicaron a las visitas a enfermos en sus propios domicilios, pudiendo acompañar a enfermos terminales en su trance de muerte. El grupo se consolidó y aumentó de miembros y la mayoría de ellos, después de estudiar con detenimiento la Regla de Vida, aprobada por la Sagrada Congregación para los Institutos de Vida Consagrada, ya hicieron su compromiso como Hijos e Hijas Laicos en la Fraternidad.

San Juan: Bajo el lema: “Abriendo puertas para Cristo”, se formó el voluntariado en nuestra casa de San Juan. Fue una gran alegría para todos, pues el área en que están las Hermanas hay pocos residentes, no obstante la invitación se hizo llegar y hubo almas generosas que dijeron Sí a la llamada de Dios. Una vez obtenida la formación inicial, el compromiso como voluntarios tuvo lugar el día 11 de octubre de 2006, Solemnidad de nuestra Santa Madre Fundadora. El grupo comenzó con nueve miembros que gozosos se comprometieron en nuestra obra. Una vez consolidados los cimientos y después de un estudio serio de la Regla de Vida y Estatutos de la Fraternidad de Hijos e Hijas Laicos de Santa María Soledad, la mayoría de ellos hicieron su compromiso y continúan trabajando con empeño en la porción de la viña del Señor en la que han sido llamados a trabajar.

Arecibo: En el año 2008 dio comienzo el andar histórico del voluntariado de Arecibo. Como en los inicios de nuestra amada Congregación fueron siete los primeros llamados por el Señor. Pero en este pueblo, que vio nacer a nuestra Sierva de Dios, Madre Soledad Sanjurjo y donde son tan queridas las Siervas de María, muy pronto el grupo fue aumentando en miembros y en fervor. En el mismo incluso se integró un grupo de misioneros, entre los que se encuentran varios profesionales de la Salud, quienes se muestran muy solidarios con nuestras misiones. Gracias a Dios, la llamada y respuesta generosa permanece y ya la mayoría de ellos han hecho su compromiso dentro de la Fraternidad de Hijos e Hijas Laicos de Santa María Soledad Torres Acosta.

República Dominicana

Santo Domingo: En nuestra comunidad de Santo Domingo se formó el primer grupo en esta isla y cuarto en la Provincia. La Hermana Coordinadora lo asumió con mucho entusiasmo desde el principio poniendo todo su empeño en una buena formación. Buscó ayuda en sacerdotes y personas preparadas en la materia y creó un comité timón que le ayudara a organizar el plan a presentar a los voluntarios.

Su formación ha sido muy bien elaborada, en la espiritualidad de Santa María Soledad, la oración, la participación activa en la liturgia, cuidado a los enfermos, etc. Cada jueves tienen la posibilidad de unirse a la adoración del Santísimo con la Comunidad. Tienen un día de retiro espiritual al año, participan de las novenas y solemnidades del Instituto. Han creado su boletín bimestral titulado: “El granito de mostaza”, que se ha convertido en un medio excelente de formación con temas interesantes para la vivencia de la fe, además de comunicación de actividades y testimonios de los mismos voluntarios. Es de reconocer en este boletín el empeño editor y dotes artísticas empleadas, los autores cualificados que colaboran y la difusión que ha tenido en la Provincia y el Instituto.

Su labor apostólica se desarrolla en visitas a enfermos en sus domicilios y hospitales, a centros de ancianos, centro de niños con SIDA, ayudan en el dispensario de las Hermanas en el envase de medicamentos, orden de los pacientes y repartición de medicamentos, así como con consultas una doctora del grupo, etc.

El grupo es el más numeroso de la provincia y la mayoría de ellos, después de estudiar con todo empeño la Regla de Vida y Estatutos, se han comprometido en la Fraternidad de Hijos e Hijas Laicos de Santa María Soledad Torres Acosta.

Puerto Plata: Con un año de preparación el grupo del Voluntariado de Puerto Plata se preparó a su compromiso. Todos los meses tenían sus encuentros en los que iban estudiando la vida y carisma de Santa María Soledad y se adiestraban en la oración para responder con entusiasmo al llamado que sentían a colaborar en la obra de las Siervas de María.

El 15 de agosto de 2006 once personas fueron enviadas como Voluntarios de la Obra Apostólico Social de Santa María Soledad en la Eucaristía que por motivo de la Solemnidad de la Asunción de María y el 155 aniversario de fundación de nuestra congregación tuvo lugar en nuestra capilla. Presidió el Rvdo. Padre Antonio Bonilla, quien después de una elocuente homilía de acuerdo a la solemnidad, invitó al grupo de voluntarios a pasar al frente y les animó en el nuevo camino que emprenden unidos a las Siervas de María.

En la actualidad ya el grupo camina como uno más de la Fraternidad de Hijos e Hijas Laicos de Santa María Soledad Torres Acosta trabajando con entusiasmo en las visitas a los enfermos en sus hogares, los hospitales y la colaboración incondicional en la Pastoral de la Salud de la diócesis.

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