¿Cómo ser Sierva?

Preámbulo

Para llegar a ser una Sierva de María, la joven ha de pasar por las diferentes etapas que constituyen el proceso de formación. Éstas la ayudan en el discernimiento de su vocación, la preparan para la consagración total a Dios, creciendo en el conocimiento de Cristo y valorando la vocación como don gratuito recibido del Padre.

Etapas de Formación

Promoción Vocacional: La llamada de Dios a la vida consagrada se deja sentir de diversas maneras y es de ahí de donde parte la primera formación. Se busca hasta encontrar el lugar al que Dios le llama. En esta búsqueda pueden intervenir varios medios, entre los que destacamos al Director Espiritual y a la Promotora de vocaciones, que es la Hermana encargada de contactar las jóvenes para ayudarles en su discernimiento vocacional.

Aspirantado: Tiene como fin ayudar a las aspirantes a discernir más fácilmente su vocación y prepararles, mediante una sólida formación humana y cristiana a seguir a Cristo con ánimo generoso y corazón limpio.

Postulantado: Comienza cuando por medio de una explícita petición, la joven pide ser admitida al Instituto y acepta las exigencias de un período de contacto más estrecho con él, siguiendo un programa de formación que le permita madurar su decisión.

Noviciado: Es el período de la verdadera iniciación religiosa como Sierva de María. Así comienza la novicia a formar parte de nuestra familia religiosa desde el punto de vista canónico (cf. C. 646), a la que la Profesión Perpetua dará plenitud y estabilidad.

Juniorado: Etapa de formación que abarca desde el final del Noviciado hasta los Votos Perpetuos. Ofrece a la juniora la posibilidad de continuar y consolidar su formación religiosa y apostólica, humana y profesional, que le ayudará a adquirir la madurez de fe, de vida consagrada específica, y de capacidad correspondiente para una eficaz actividad apostólica.

Tercera Probación: Tiempo de gracia que el Instituto concede a la juniora como preparación inmediata a la Profesión Perpetua. Por la Profesión Perpetua la religiosa se compromete a vivir en donación total a Dios, según el estilo de vida de las Siervas de María. Esta etapa de formación se ofrece en conjunto en la congregación, es decir, se reúnen todas las Hermanas en el Centro destinado a ella radicado en nuestra casa de Azpeitia, España.

Formación Permanente: Nace del esfuerzo que la religiosa asume con la gracia de Dios para permanecer en constante renovación de fidelidad a Dios y a los compromisos apostólicos del propio carisma; aprovechando con responsabilidad personal todas las oportunidades de la vida comunitaria y los medios especiales de perfección que la Iglesia y el Instituto le brindan.

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