Casas de Formación

Aspirantado de Ponce

La Historia del Aspirantado de Ponce se remonta a muchos años atrás, cuando existían, además de éste, los Aspirantados de San Juan y Mayagüez, los cuales acogían muchas jóvenes que venían, unas a estudiar y otras a corresponder a una posible llamada del Señor.

En julio de 1970, las últimas dos Aspirantes que quedaban en Ponce, se trasladan a Mayagüez a proseguir su formación. Fue en ese Aspirantado de Mayagüez, donde se formaron muchas Siervas de María que hoy día componen esta pequeña porción de la Congregación llamada Provincia de Antillas y otras que han ido a tierras de misión en Camerún y Filipinas. La planta física que ocupaba el Aspirantado de Ponce fue el lugar ocupado para la formación de las Hermanas del juniorado intensivo. El año 2000 el Juniorado fue trasladado a Santo Domingo, República Dominicana, quedando nuevamente vacía esta parte de la casa.

En el 2003, se reabre este Aspirantado de Ponce. Los motivos responden a la facilidad de medios, tanto espirituales como materiales, que ayudan a la formación de las jóvenes aspirantes, quienes podrían, además, compartir sus alegrías y esperanzas con las Postulantes y Novicias, ya que esta residencia de Ponce es la Casa Noviciado de nuestra Provincia.

Tal y como lo dispuso nuestra Madre Provincial, se adaptaron las facilidades nuevamente en Aspirantado y fue nombrada como Directora Sor Rosaura Morales. El día 16 de julio a las 9:30 am se efectuó la apertura y la entrega del uniforme a tres jóvenes aspirantes. Estaban presentes la Superiora Provincial de entonces, Madre Pilar Alvarado, con su secretaria Sor Elvira Pérez y Sor Julia Castillo, Postuladora General para la Causa de los Santos de nuestra Congregación que por esos días se encontraba en Puerto Rico con motivo del Proceso de Canonización de Madre Soledad Sanjurjo Santos, además de las Hermanas de la Comunidad.

Se congregaron todas en la sala de labor y después de invocar al Espíritu Santo, la Madre Provincial dirigió unas palabras: expresó su agradecimiento al Senor y explicó brevemente la función de este centro de formación. Luego se hizo una lectura de la Sagrada Escritura y Sor Julia Castillo, hoy Consejera General, se encargó de animar a las nuevas Aspirantes a continuar adelante en su camino de seguir a Cristo más de cerca en este Instituto de Siervas de María. Destacó la figura de Madre Soledad que siendo tan pequeña de cuerpo, fue el instrumento elegido por Dios para fundar esta Congregación. Madre Provincial les entregó sus uniformes y todas a una voz entonaron un canto dando gracias al Señor por estas tres nuevas jóvenes que empezaban su andadura vocacional como Siervas de María. Gracias a Dios, el centro continúa acogiendo jóvenes valerosas que quieren seguir más de cerca a Cristo, llevando su caridad a los enfermos en el ministerio de esta congregación.

“Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles…” Por eso, pedimos al Señor que sea Él quien construya y siga llamando obreras a nuestro amado Instituto que esparzan el Evangelio por el mundo… “Este granito de mostaza se ha convertido en árbol frondoso” (Santa Madre Soledad Torres).

Aspirantado de Santiago

La fundación de este centro de formación fue por disposición de la Rvda. Madre Rosario Ubani, Superiora Provincial que siguió a Madre Soledad Sanjurjo. Comenta la crónica de fundación que en la Visita Reglamentaria de finales del año 1959 de acuerdo con la Superiora de la Casa de Santiago de los Caballeros, decidieron admitir por vía de prueba a seis jóvenes dominicanas en calidad de aspirantes. Dichas jóvenes habían mostrado su deseo de ser Siervas de María.

Por ser la casa pequeña y no reunir condiciones, las Hermanas tuvieron que reducir la parte que ocupaban, con el fin de dejar local, aunque también pequeño, para las futuras aspirantes. La misma Madre Provincial compró algunas cosas de primera necesidad, de modo que el local fue acondicionado lo mejor posible. Se planificó para que la admisión fuera el 8 de diciembre, aunque por distintas razones, sólo fueron admitidas dos jóvenes. Así dio comienzo el Aspirantado en Santiago el año 1959.

A principios del año siguiente 1960 se completó el número de seis con la entrada de otras cuatro jóvenes, justamente el 11 de febrero, festividad de la Virgen de Lourdes. A cargo de ellas quedó Sor Julia Sáiz, nombrada Directora de Aspirantes, encargada de impartir la formación humana y espiritual. Para los estudios académicos asistían a escuelas cercanas.

En la actualidad, el aspirantado de Santiago disfruta de unas amplias dependencias en nuestra Casa. Allí las jóvenes dominicanas que se sienten llamadas a la vida religiosa de Siervas de María, se reúnen bajo la dependencia de una Directora, para discernir en el silencio y vida comunitaria lo que Dios les pide en su vida. Para ello cuentan con la ayuda de sacerdotes y sobre todo, del testimonio de las mismas Hermanas con las que comparten de cerca su vida y carisma.

Son muchas las Siervas de María que han comenzado su andadura de vida religiosa en este centro y viven agradecidas al Señor y a las Hermanas que les han ayudado en su formación. Varias de ellas están esparcidas por diversos países del mundo: Italia, España, Cameroon, Filipinas, Cuba, Puerto Rico y Haití; donde han ido a sembrar la semilla del evangelio con el carisma propio de las Siervas de María.

Aspirantado de La Habana

La apertura del Aspirantado de La Habana fue sumamente sencilla e informal. Hacía muchos años que en Cuba no ingresaba ninguna joven al Instituto, cuando el Señor quiso bendecir a la comunidad con dos jóvenes en el año 1980. Éstas convivieron con las Hermanas en todo lo que les era permitido por unos meses antes de ingresar al postulantado.

Después de éstas siguieron ingresando otras jóvenes cubanas y ya se estableció formalmente el Aspirantado en 1989, siendo nombrada como primera Directora Sor Bonifacia Hernández. Las Hermanas que han comenzado su formación en este aspirantado hoy trabajan con gran gozo y entrega en varias casas de Cuba, República Dominicana y Puerto Rico.

Noviciado de Ponce

La fundación del Noviciado de nuestra Provincia de Antillas, se efectuó gracias a la iniciativa de Madre Soledad Sanjurjo. Fue ella quien pidió en 1952 al Capítulo General de ese año la aprobación para fundar la primera casa en República Dominicana y la apertura de un Noviciado en Las Antillas. Ambas peticiones fueron aprobadas y con mucha alegría puso manos a la obra. La fundación de la casa de Santo Domingo tuvo lugar en 1953, pero la del Noviciado tuvo que esperar un poco hasta encontrar un lugar apropiado.

Desde 1952 se estaba tramitando la construcción de la Casa convento de Ponce y el terreno parecía muy favorable para una Casa Noviciado, además de tener muy cerca un centro hospitalario que favorecería la formación de las novicias. No obstante, la construcción se tarda más de lo previsto, por lo que deciden alquilar una casita cerca de la residencia de las Hermanas.

El 30 de mayo de 1954, la Provincia se llena de alegría con la erección canónica del Noviciado que comienza con siete postulantes, bajo la tutela de la Rvda. Madre Rosario Ubani, como Maestra de novicias. Más tarde llegó la Hermana Auxiliar, Sor Clotilde Cuevas.

En este centro se forman las jóvenes puertorriqueñas, dominicanas, cubanas y haitianas, que después de completar un tiempo de aspirantado piden ser admitidas al postulantado para responder a la voz de Dios que les llama a la vida religiosa como Siervas de María Ministras de los Enfermos.

En el mismo centro reciben toda la formación espiritual, humana, religiosa y ministerial, dispensada por la Maestra de novicias, la Hermana Auxiliar y sacerdotes que les imparten las clases de teología. Para la formación ministerial, además de las clases y prácticas en casa, asisten como voluntarias al Hospital San Lucas II, donde tienen el contacto directo con los enfermos, prodigándoles toda clase de atenciones, viviendo anticipadamente lo que ejercitarán después en el ministerio de la congregación.

“Cuando el Señor llama hay que irse con Él y bien a gusto”, “El Señor quiere que se le sirva con alegría y buena voluntad…”, son pensamientos de Madre Soledad Sanjurjo y es precisamente ese gusto y esa alegría lo que se percibe en el Noviciado, en esa experiencia de vida religiosa profunda que hace exultar en expresiones de alegría semejantes: “Ser Sierva de María es dicha grande”.

Juniorado Intensivo

El Juniorado Intensivo es la etapa que sigue a la profesión de votos temporales. Su duración es de dos años, en los que las junioras continúan su formación teológica, espiritual y apostólica. Para ello alternan los estudios con noches de asistencia.

Por muchos años en nuestra Provincia de Antillas el espacio para esta etapa de formación se estableció en nuestra Casa de Ponce. El año 2000 fue trasladado a nuestra Casa de Santo Domingo para lo que se habilitó una parte de la casa con la construcción de otras habitaciones. En esta comunidad las junioras tienen la oportunidad de ejercitarse en el ministerio en diversas formas: asistencia nocturna a domicilio, servicios ambulatorios, atención a los enfermos en el dispensario, etc.

Para su formación espiritual y teológica cuentan con una Maestra de junioras y sacerdotes que les imparten las clases. Comparten la vida comunitaria con las demás Hermanas y colaboran en las labores de la casa. Finalizada esta etapa, las junioras son enviadas a otras comunidades para dedicarse de lleno al ministerio o completar su formación profesional estudiando enfermería.

Formación Profesional

Como parte importante en la formación de las Hermanas se procuran los estudios de enfermería que les capaciten profesionalmente en este campo, parte esencial de nuestro ministerio. Ya Madre Soledad Sanjurjo se tomó gran empeño en colocarlas en distintas escuelas. Comenzaron estudiando en la Escuela de Enfermería del Hospital de Damas en Ponce y otras de enfermería práctica. Luego pasaron a la Universidad Católica de Ponce.

Desde 1978 estudian en la Universidad del Sagrado Corazón en Santurce, Puerto Rico. Esta Universidad provee un ambiente espiritual y profesional de alto grado y las Hermanas son muy apreciadas por su responsabilidad y empeño académico. La congregación de las Siervas de María tiene mucho que agradecer a todo el personal que labora en esta institución. Muchas egresadas de ella hoy laboran en nuestro ministerio con los enfermos de diversas formas: hospitales, dispensarios, ambulatorios, servicios diurnos y nocturnos en los hogares en diversos países del mundo: Camerún, Filipinas, Haití, Cuba, República Dominicana y Cuba. Inclusive dos Hermanas camerunenses han cursado sus estudios en esta Universidad.

Tercera Probación

Desde el año 2001 el centro de Tercera Probación, donde se forman las Hermanas para sus votos perpetuos, se encuentra en nuestra Casa de Azpeitia, España. Allí se reúnen todos los años el grupo de probandistas de todo el Instituto.

Para su formación espiritual, humana y teológica cuentan con una Madre Directora, una Hermana Auxiliar y los servicios de sacerdotes que les imparten clases semanales. Durante este período se practican los Ejercicios Espirituales de mes como parte esencial de la formación. También participan de varias peregrinaciones, como la especial al Santuario de Lourdes.

Es una etapa muy rica en la formación, no sólo en el aspecto espiritual, sino también en el cultural y fraterno. Ciertamente hace crecer mucho el compartir con personas de tan diversas naciones con el mismo fin de servir a Dios en el enfermo dentro de los propios ambientes.

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